A veces pasan semanas sin que pueda escribir. Todas las palabras en mi mente parecen vacías de significado y esforzarse se vuelve desesperarse. Quiero escribir, quiero hablar, quiero decir algo que pueda llenar completamente este hueco en mi vida. Este desinterés existencial.
Entonces me vuelvo incapaz de hacer nada que no sea leer. Siento que mi verdadero lugar es disfrutando de las palabras escritas y solo eso me hace sentir realmente plena. Es una horrible revelación, creanme: darse cuenta que, realmente, no hay nada que decir. No hay nadie dispuesto a escuchar.
El vacío es permanente.
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miércoles, 13 de abril de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
más fragmentos
no importa cuántas lenguas sepas
ciertas palabras no quieren ser usadas
y escaparan de ti en todas ellas
despierto pensando en no pensar en ti,
adormezco lamentando mi fracaso en ti
y sueño con que un día seas más que un sueño para mi
en este país el año comienza en marzo,
pero yo tengo la (des)ventaja:
mi año no comienza, se repite
mi día consistió en buscar un manual
sobre cuerpos enloquecidos
quiero descubrir como apago mi cerebro
o al menos como bajo el volume
de las voces que habitan mi cabeza
mis poemas de bañadera
tienen una faceta verdadera
y la otra inventada
en una flor de borrachera
ciertas palabras no quieren ser usadas
y escaparan de ti en todas ellas
despierto pensando en no pensar en ti,
adormezco lamentando mi fracaso en ti
y sueño con que un día seas más que un sueño para mi
en este país el año comienza en marzo,
pero yo tengo la (des)ventaja:
mi año no comienza, se repite
mi día consistió en buscar un manual
sobre cuerpos enloquecidos
quiero descubrir como apago mi cerebro
o al menos como bajo el volume
de las voces que habitan mi cabeza
mis poemas de bañadera
tienen una faceta verdadera
y la otra inventada
en una flor de borrachera
domingo, 16 de enero de 2011
Fighter
Hoy me desvelé. Y, por un instante, se desvelaron todas mis angustias y aflicciones. Pude ver como se repetían noches de susurros y llanto. Estuve a punto, tan cerca, tan cerca, casi cedí. Creí que iba a ser otra noche igual, otra más.
Sin embargo, me recompuse. Me sigue sorprendiendo mi capacidad de encontrar fuerzas en mi misma. De sentarme en la cama y pensar en una solución, pensar en progresar, dejar los lamentos a un lado.
Y, corriendo el riesgo de sonar cliché, me siento tan fuerte en estos momentos. Una y otra vez, levantándome sola del piso. Soy una maldita luchadora.
Sin embargo, me recompuse. Me sigue sorprendiendo mi capacidad de encontrar fuerzas en mi misma. De sentarme en la cama y pensar en una solución, pensar en progresar, dejar los lamentos a un lado.
Y, corriendo el riesgo de sonar cliché, me siento tan fuerte en estos momentos. Una y otra vez, levantándome sola del piso. Soy una maldita luchadora.
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